domingo, 13 de noviembre de 2011

DÉCIMATERCERA SEMANA [Teoría de la Argumentación Jurídica]


Jaime Cárdenas

    Siguen las exposiciones en clase. No hemos pasado. Estamos ansiosos por exponer. Somos un equipo de tres: una compañera que además de abogada es psicóloga, otro compañero que es un litigante nato... y yo [que no sé qué hago aquí, XD]... Hay algo de temor por que no nos quede tiempo de pasar al frente. El semestre está a punto de terminar. Escogimos exponer a Jaime Cárdenas, y lo siguiente es un adelanto de las notas que tenemos sobre él.
    Tiene una gran bibliografía [que no puede obviarse al abordar su pensamiento], y actualmente es diputado por un partido de oposición en la Cámara de Diputados. No puedo omitir que es mi asesor de tesis... Su influencia va creciendo en el medio académico y público, ya que en su actividad como legislador en los últimos años, ha producido algunas iniciativas extraordinariamente consistentes que reflejan su pensamiento teórico y político. Una de las más importantes, el año pasado, es la de una reforma constitucional al artículo 135...
    Sin duda Jaime Cárdenas se ha posicionado en los últimos años como un gran personaje de la vida académica. Es raro ver en la historia esta combinación: la del Político y el Científico. Max Weber nos alertó al respecto: no son lo mismo, pero Jaime Cárdenas parece conducirse bajo otra lógica. De su obra y currículum como servidor público [IFE, Consejo de la Judicatura, Profesor, Investigador y Diputado], me queda la duda de si privan más sus inquietud intelectuales por la necesidad de un conocimiento directo de su materia de especulación intelectual, o el compromiso social que impone la dramática realidad que vive el país. Su obra académica tiene siempre de fondo situaciones históricas concretas y contemporáneas. Son pocos los intelectuales que tienen ese grado de compromiso. Esta Universidad es irremplazable.
   Ante toda esta corriente llamada neoconstitucionalismo, o principialismo, Jaime Cárdenas se enfoca en hacer preguntas; las preguntas correctas: ¿Cómo es que un Poder, el Judicial, puede anular las decisiones de otro Poder, el Legislativo; si el primero no representa a nadie...? Y sobre esa pregunta desarrolla toda una reflexión que jamás pierde de vista su objeto de estudio. ¿Cómo es que se legitima el Poder Judicial? Por la dirección que le imprime a sus decisiones, nos dice. Por supuesto, la reflexión no solo vale para México, pero ya que aquí estamos... es inevitable ser consecuente con cada uno de los pasos que siguen al cuestionamiento.
    La parte de exposición que me toca, gira toda en torno a esa pregunta...

DÉCIMATERCERA SEMANA [Investigación y Expresión Jurídica]

   Notas sobre una exposición   _
     Empezaron las exposiciones en clase. Los temas son libres [sobre cuestiones jurídicas y/o metodológicas], y la regla es que deben ser breves; de entre diez y quince minutos.
    La primer observación [por parte del maestro] fue que para exponer sobre algo, se debe saber del tema, y tomar muy en cuenta que generalmente el expositor parte de un prejuicio: el de suponer que todo su auditorio sabe de lo que está hablando. Este prejuicio, muy recurrente, termina por influir en el proceso de comunicación entre uno y otros. Para exponer correctamente, en primer término se debe hacer un planteamiento del tema con un lenguaje que sea entendido por los más posibles; y en seguida, dar por sentado que el auditorio le sigue a uno el paso en la exposición a partir del hecho de que el expositor es el especialista.
    Para el dominio del tema es igualmente recomendable el orden y la sistematización; se nos hizo una breve reflexión sobre la utilidad de los mapas mentales, y cómo éstos pueden auxiliar para la exposición misma. De la misma manera, también se reflexionó sobre la importancia de saber discriminar información, es decir, sobe cómo descartar alguna y resaltar otra: saber qué abordar, a fin de concentrar la atención en lo importante.
    Si se reflexiona un poco respecto a lo anterior, se puede uno encontrar que quizá esa sea la parte más difícil de una exposición, y más aún de una investigación académica... Saber seleccionar la información es posiblemente la tarea más ardua para quien se interesa en el conocimiento. Esta selección o discriminación material, suele constituirse al paso del tiempo también en una llave para nuevo conocimiento, más especializado; de ahí que no se debe tomar a la ligera este aspecto. El proceso intelectual de selección de la información lleva consigo más que un mero otorgamiento; es también una toma de postura, lo mismo para quien expone un tema ante un auditorio, que para quien investiga. Por lo regular, la sobreposición de una información a otra, nos establece una guía de antemano; y esta guía, será a la postre, la base sobre la que se construirá el conocimiento de interés. Es finalmente lo que particulariza ese conocimiento. Y es al mismo tiempo que inevitable, lo más difícil de hacer.
    En cuanto al objetivo primario del expositor [darse a entender ante su auditorio], no solo se debe tener presente el dominio del tema, sino hacerse de todos aquellos recursos didácticos para poderse darse a entender: estos recursos no solo son materiales, sino puede tratarse también de técnicas que permitan desde mantener la atención de los demás, hasta recursos gráficos que faciliten la comprensión de los temas que se abordan. De esta atención sostenida, es de donde puede obtenerse el resultado buscado.
    A las capacidades de expresión del expositor, también se une su capacidad de control del auditorio: de darse una desviación del tema en una discusión [reflexión del maestro], debe mantenerse el hilo conductor entre ésta y el tema tratado.
    Precisamente sobre este último punto, puede añadirse que el hecho de la pérdida de control en una discusión entre el expositor y su auditorio, o entre los miembros de éste último, implica sobre todo el desvanecimiento de la comunicación que en un primer momento se proponía el expositor. Una vez perdido el control del auditorio, deja de existir la recepción del mensaje. El caos se impone, y el expositor deja de ser el centro, para dejar su lugar a las posiciones aleatorias y generalmente no especializadas que abundan en todo público. Por lo anterior, es que ante un auditorio, se impone o debe imponerse por sobre todo el propósito del expositor.

domingo, 6 de noviembre de 2011

DUODÉCIMA SEMANA [Teoría de la Argumentación Jurídica]


Kelsen, ahora

    Se me quedó la idea de Kelsen y MacCormick. Es como una especie de Deja Vú conceptual, el regresar a este tipo de enfrentamientos intemporales, en los que un autor refuta a otro, pero al mismo tiempo parece complementarlo... Se me ocurre pensar en el renacimiento, pero las imágenes quedan demasiado lejos.
    Kelsen pretendió despojar a las normas de toda otra característica que no tuviera que ver con su invocado ser intrínseco. De esta manera es que despojó a todo el derecho de la riqueza de contactar con otras disciplinas: no cuando se trata de estudiar las normas, por sí; diría. Pero la cuestión es que las normas no son frías medidas de prevención hipotética, sino que en su ser encierran el contacto social más íntimo. El contacto social implíocito, y que permea a su pesar en toda norma, se sobrepone a la asepsia kelnesiana y reclama para sí otro ángulo de comprensión. Y es MacCormick es que intenta dárselo: para la Argumentación, que tiene por fin justificar, se tiene que tomar en cuenta a la razón práctica, pero también al escepticismo humano... estamos llenos de pasiones, y no podemos sustraernos a ese hecho innegable. A cada paso, a cada letra y palabra que sale del juzgador, la pasión humana se hace presente, y se quiera o no, no hay otra herramienta más pertinente para la justicia. En el fondo no hay conflicto entre estas dos, justicia y pasión humana, por que la primera solo puede ser resultado de la segunda. No hay otra posibilidad. Los robots jamás podrán suplir al hombre. Entonces, si no hay otra salida, ¿por qué no avocarse, desde el derecho mismo, a una comprensión mayor de este elemento impulsor? Quizá la respuesta no sea una sola, pero lo cierto es que no nos deja otra opción que pensar seriamente en ello.
    La justicia es un ideal, cierto, pero como todo ideal debe tener un asidero en la realidad, que nos permita enlazar el sueño, con lo posible. El estudio de las pasiones humanas, como potencial camino para reducir el costo de la falibilidad del juzgador, no pretende desbocar a este en aquellas, sino reconducirlo a su propósito primario de pretender la justicia.
    Quizá esa sea la mayor ventana que existe actualmente hacia Kelsen y la comprensión de su obra. En la medida en que se le combate, en ese misma medida queda de fondo, más intensamente, su intento de comprender al derecho de la manera más fríamente posible [despojándolo de los más elementos accesorios posibles]. Pero la intención ahora se puede ver más claramente: es la misma que la dominante ahora, en esta generación principialista: dar marcos que marginen en lo posible la subjetividad. MacCormick piensa lo contrario: si eso no es posible, quizá un mejor camino sea enfrentar el hecho, comprendiendo mejor su naturaleza. ¿? Kelsen redivivo.

DUODÉCIMA SEMANA [Investigación y Expresión Jurídica]


Clase virtual, idioma, y lenguaje

    A lo largo del semestre el tema del uso de las redes sociales y su vinculación con la actividad académica ha sido recurrente. Y no es para menos. Las nuevas tecnologías de la información importan cambios de conducta a nivel individual que nos hace muy diferentes a como éramos hace apenas 20 o 30 años-; y no es necesario invocar a la imaginación para suponer que esto no se va a detener. El fenómeno reciente de la masificación de las redes sociales, nos deja muchas lecciones: una de las más importantes es la de ratificar lo imprevisible que resulta la tecnología, y en especial, la informática. La implementación tecnológica para este tipo de convivencia, ha traído innegables ajustes en la calidad de vida. Es cierto que también ha segmentado socialmente a los usuarios, pero a cambio ha ofrecido la posibilidad del acceso, casi inmediato, a una comunidad paralela a la contextual del individuo. No suple a la familia, ni a la actividad física fraternal en sí misma, sino que ahonda un aspecto innegable de la psíquie basado en la necesidad de pagar el menor costo posible al comunicarnos con los demás. Ahora conocemos, socializamos, y en buena parte dependemos de las conocidas como redes sociales. Pero es claro que éstas son solo parte de lo que nos espera. Un somero cálculo o especulación sobre los avances tecnológicos logrados hasta ahora, indican una tendencia que no se va a parar. Ha ido en ascenso y al mismo tiempo que se sostiene como fenómeno industrial y económico, empuja a una especie de expansión tecnológica masiva: nadie se puede abstener de la informática. Ésta se extiende, y al hacerlo obliga al cambio de comportamientos sociales e individuales. No es posible detenerla, y no es posible abstenerse de ella.
    En particular: nadie puede estar en contra de la educación a distancia, muy al contrario: las posibilidades que nos brinda la tecnología son magníficas para la enseñanza. Debemos esperar y estar dispuestos a crear nuevas formas de extender la educación basándonos en la economía de recursos que nos ofrece la tecnología. El solo imaginar que esa fuera la solución para que nadie se quedara sin escuela, ya es de por sí suficiente estímulo para promover la idea; siempre y cuando también se resuelva, de alguna manera [con el tiempo y en base a la propia tecnología], el problema de la inclusión de la experiencia propia del tomar “una clase presencial”. Quizá eso no sea una cuestión meramente generacional: algunos afirman que a esta generación [digital, por decirlo de algún modo] empieza ya a tener problemas para escribir caligráficamente; pero eso también es de esperarse. Si se hiciera una comparación ente los jóvenes de hace 20 años y los de hoy, qué respuesta tendrían las siguiente preguntas: ¿quien escribe más; quién lee más?
    Y el mejor ejemplo de ello, son aquellos jóvenes que se califican a sí mismo como chica-o-chico, facebook [aquellos que se la pasan en su cuenta, escribiendo todo el día]. Este comportamiento, podría verse desde el aspecto patológico, es cierto, pero también debiera, por justicia, comprenderse el hecho de la escritura en sí misma: importa un lenguaje diferente, propio, a veces agresivo con el idioma, pero no deja de ser un acto de creación.
    El juego de palabras, conceptos e ideas que fluyen a través de las redes sociales, aún si se comprendiera en su aspecto patológico, resultaría vencedor frente al hecho de la no-escritura. La historia empezó cuando el hombre dejó el primer registro de ella... así que despreciar el hecho de que un joven irrespete a las reglas de la escritura, por sí mismo, no nos dice mucho en realidad.

domingo, 30 de octubre de 2011

UNDÉCIMA SEMANA [Teoría de la Argumentación Jurídica]


El Juez Ideal: Kelsen y MacCormick

    Es muy interesante lo que nos está pasando como estudiantes. Cada teoría que es expuesta nos deja algo nuevo, pero especialmente, nos deja ver la importancia que existe sobre la indefinida concepción del Derecho como ciencia.
    De todas estas teorías que hemos estado viendo, la duda que más me queda es si realmente llegará un momento en que exista un aparato de justicia capaz de sustraerse de la emoción humana. Éste carácter, el de la emoción, es quizá el núcleo al que va dirigida la Argumentación del operador jurídico. De otra manera no sería posible persuadir a nadie: si el argumento no va dirigido a tentar los aspectos emotivos que se desprenden de cualquier situación conflictiva, entonces ninguna especulación tendría sentido. Solo lo tiene si por contraste se opone un argumento tentativamente justo, a otro, que se aduce que no lo es. La ley, la regla, puede sacrificable en ese sentido, ya que en pos de un bien mayor [la justicia], se deja de lado uno que ordena socialmente, pero que finalmente es reducido por las limitaciones que segundo a segundo son rebasadas por la realidad.
    La multiplicidad de teorías que ahora se describen como neoconstitucionalismo, o principialismo, todas propenden a dar marcos de racionalidad para el juzgador, pero en todas ella, solo MacCormick ha puesto énfasis que a la par que debe considerarse a la Razón práctica en el momento de juzgar, también debe considerarse a la pasión humana como elemento indispensable de la argumentación. Eso es ya un indicio muy significativo de lo que le espera por incorporar al derecho: más filosofía, más sociología, más política, más de todo...
    Muchas cosas buenas se pueden decir de Kelsen, pero que la más importante de todas ellas es que sigue vigente en razón de la crítica negativa y permanente que se hace de su pensamiento. No está por demás repasarlo, para ver por qué ahora se le atribuye tanto ser el autor de la presunta incomprensión del derecho, a partir de su intento de ver fríamente las cosas.

UNDÉCIMA SEMANA [Investigación y Expresión Jurídica]

Protocolo de Investigación y Plan de Trabajo

    En clase nos decía el maestro que un Protocolo de Investigación nunca es un trabajo acabado, y que si se trata de un buen trabajo, entonces habría que asumir que el Protocolo requiere cuando menos de una reformulación.
    Al trabajo intelectual proyectado en el Protocolo, lo precisaría el Plan de Trabajo. Éste se guiaría básicamente por la preguntas del qué, cómo, cuando y donde, respecto las tareas necesarias para la investigación. Por lo regular, este Plan de Trabajo no lo piden como requisito institucional, es más para beneficio de quien pretende investigar; y se impone más como una necesidad para ordenar los recursos de tiempo y materiales.
    El Protocolo entonces tendría una guía más precisa que la que le proporciona el Cronograma. El Plan de Trabajo se fincaría en la segmentación temporal de éste último, pero además precisaría las actividades o tareas de una manera que darían contenido a las metas temporales. Para que esto sea posible, tales metas deben de cumplir con varios requisitos, pero en suma todos ellos conducen a que sean evaluables y cuantificables.
    Para ilustrar esta relación entre Protocolo y Plan de Trabajo, quizá se pueda acudir nuevamente a la imagen de la receta de cocina: el Protocolo sería la receta, el Plan de Trabajo en cambio, el detalle de cómo, cuando y donde se conseguirían cada uno de los ingredientes necesarios para el platillo a cocinar [la investigación]: Bibliotecas a las que se acudiría, número de cuartillas a redactar por semana, mes, o en general, en cada periodo de tiempo proyectado en el Cronograma; etc.
    Si se reflexiona con cuidado, quizá el Plan de Trabajo debía resaltarse más como requisito institucional para una investigación: a fin de cuentas, el tener conciencia sobre los recursos materiales y de tiempo, es siempre una ventaja para cualquier actividad. En el caso, emprender una investigación con un Cronograma, ya es una importante ayuda; pero la precisión de los recursos con que se cuenta para ello, lo es más, ya que hace más humano el esfuerzo del investigador. Por tanto, no debiera haber Cronograma sin Plan de Trabajo.
Toda investigación requiere un despliegue de recursos ciertos. El control de estos recursos [de tiempo especialmente], dan una ventaja considerable a la hora de sumar los resultados de la investigación. Los Planes nunca son gratuitos, y siempre serán la mejor manera de obtener buenos resultados: lo otro, el azar en el uso de los recursos, termina por postrar al que pretende obtener un resultado, de cualquier naturaleza que éste sea.
    No obstante, para completar esta reflexión, también se tiene qué decir que un Plan, por sí solo no es garantía de calidad en la investigación: El Protocolo puede ser la guía intelectual de ésta, el Cronograma su proyección en el tiempo, y el Plan de Trabajo el detalle del uso de los recursos, pero todo ello finalmente se supedita a la actividad intelectual del investigador. Es decir: el uso racional y por tanto, ordenado, de los recursos a desplegar en una investigación, son ante todo un recurso que da ventaja a quien la realiza, pero de ningún modo son un reclamo de pulcritud intelectual de la investigación misma. Y en cambio, sí puede considerarse tanto al Cronograma como al Plan de Trabajo, como un adelanto de eficiencia en la investigación.

domingo, 23 de octubre de 2011

DÉCIMA SEMANA [Teoría de la Argumentación Jurídica]


El esfuerzo por exponer a Alexy... y Latinoamérica...

     Este semestre ha sido muy intenso. Pensándolo bien, tiene mucho sentido que las clases sean solo de una hora y media, dos días a la semana. De lo que se expone en cada clase, es tal vez más relevante lo que se nos deja para llevar, que lo que se come ahí mismo. Han seguido las exposiciones. Ahora le tocó el turno a Robert Alexy. Tuvimos una extraordinaria exposición, de nuevo, pasaron al frente una compañera y un compañero.
     Algunos de pronto siguen sin saber que Alexy es alemán, y no inglés, pero no es eso lo importante, todos lo conocen. En cuanto a su nombre, pasa lo mismo que con Savigny, o Lasalle [que suenan a francés]. Alexy, se dice, no es considerado un gran teórico en Alemania e incluso en Europa [solo transmito algunas opiniones aisladas que he escuchado de vez en vez], y alguien por ahí llegó a decir que en Europa es considerado como un teórico “segundón”, y que no se sabe, por allá, en Europa, por qué en latinoamérica se le alaba tanto. Bueno, habría qué empezar por decir que quizá sea por su esfuerzo por darle un marco objetivo para tomar decisiones al juzgador [que tiene tan mala reputación en este lado del mundo]. Un submundo en donde sus élites intelectuales están tan atrasadas respecto a sus responsabilidades sociales, quizá y solo quizá, digamos que “aprecia” mucho, este tipo de esfuerzos.
     Junto con otra media docena de teóricos del derecho, excepto Perelman, que solo lo hizo a propósito de, ya que no era abogado, el pensamiento de Alexy está dirigido implacablemente a la psiquie del jurista. Su pensamiento permea en este lado del mundo, sobre todo por su intento de darle un marco de racionalidad sobre el que pueda fincarse la actividad del juzgador. “Quizá haya una fórmula semi-matemática que te quite la proclividad a”, pareciera decir. Ya la crítica en particular sobre su intento o teoría, será otra cosa. Pero por lo pronto Alexy -desde hace treinta años, y junto con MacCormick, 1978- lo que nos dice es que a pesar de la cadena de la subjetividad que se cierne sobre los hombres de todo aquel que tiene la función de juzgar, a pesar de ello, se debe hacer un intento por no dejar suelto al Juez que llegara a tener en frente la disyuntiva de sobreponer un valor a otro.

DÉCIMA SEMANA [Investigación y Expresión Jurídica]

Esta semana no hubo artículo: se entregó el Protocolo de Investigación.

domingo, 16 de octubre de 2011

NOVENA SEMANA [Teoría de la Argumentación Jurídica]


Lenguaje y racionalidad en Atienza: su contribución para una Teoría de la Legislación

    La exposición sobre el pensamiento de Atienza, continúa. En un momento dijo el maestro, “vale la pena dedicarle una clase más”.
    El tema del lenguaje y la racionalidad en Atienza se expuso un poco en clase, pero se me ocurre abundar al respecto, y más por que lo que aborda se trata de un adelanto de tareas futuras.
    Me causó una gran impresión leer el ensayo de Atienza al que semi-humildemente tituló “Contribución para una teoría sobre la Legislación”. A lo largo de toda su reflexión, una y otra vez aclara que solo son notas para, y sin embargo a logra que su mensaje llegue a uno: no existe una Teoría sobre la Legislación, siendo que ahí, en la actividad que arroja reglas y leyes, se encuentra buena parte de la solución jurisdiccional.
    El centro de las consideraciones de Atienza para sus notas sobre una Teoría de la Legislación, lo constituyen los niveles de racionalidad desde los que se puede contemplar la legislación como fenómeno. Estos niveles de racionalidad están gradados en 1. racionalidad linguística (R1); 2. racionalidad jurídico-formal (R2), 3. en cuanto a su pragmatismo (R3); 4. Teleológica (R4), y 5. la de naturaleza ética (R5). A su vez, los elementos de estos niveles se desplegarían en Edictores,Destinatarios, Sistemas Jurídicos, Fines y Valores.
    Estos niveles de racionalidad que a su vez se entrelazan con los elementos mencionados, propenderían al perfeccionamiento del producto legislativo: desde R1, hasta R5, la actividad del legislador no tendría -de acuerdo a Atienza- otro propósito que el de la racionalidad del acto estatal de creación legislativa.
    Entre otras cosas, tambien señala diversas formas de relacionar uno y otro niveles de racionalidad y les atribuye tres objetivos: 1. La búsqueda de cierta unidad o articulación (R1, y R4, por ejemplo, en cuanto a medios y fines); 2. De carácter epistémico, consistente en determinar las técnicas para potenciar la racionalidad legislativa, y su diferenciación con las Teorías de la legislación; y por último, 3. el de evitar un sesgo ideológico respecto a la sobrevaloración de las propias teoría y técnicas legislativas.
    Respecto a este último punto, Atienza señala que al implicarse en el proceso legislativo diversas nociones de racionalidad y converger éstas en sentidos distintos, es difícil sino es que imposible satisfacerlas al mismo tiempo; lo que en el fondo conlleva limitaciones de la propia técnica legislativa, ya que no necesariamente “todos los grupos sociales” están interesados “que los objetivos manifestados en las leyes se cumplan en la realidad”.
    La cuestión de todo esto es que una mejor Legislación, le evitaría al Juzgador, sobre todo, exponerse al riesgo de lidiar, además que con las viciscitudes propias del caso que se le presenta, con otro juicio anexo, respecto a la norma o ley invocadas. No es poco, entonces, lo que implica la observación y sugerencia de Atienza...

NOVENA SEMANA [Investigación y Expresión Jurídica]


Los obstáculos de la Investigación

    En particular éste ha sido uno de los temas más provechosos del semestre. En la semana se abordaron los obstáculos a los que se puede enfrentar una investigación, y en el mismo sobresalió de manera muy relevante algunos consejos de carácter pragmático, y muy útiles para quienes tenemos el compromiso de investigar.

Obstáculos

   1. El tema. La recomendación fue que se debe uno casar con el tema que se investiga. Que no es conveniente el saltar de un tema a otro, especialmente por que no hay garantía de que el nuevo tema no vaya a generarnos las dudas del anterior. Todo ello, puede evitarse si se tiene mucho cuidado al momento de seleccionar el tema que se va a investigar. La importancia de una buena selección del tema, redunda no solo en el diseño ordenado de la investigación, sino en la calidad con que la investigación se aborda.
   2. Elección del asesor. Se hizo la recomendación, por parte del maestro, de que en la relación con el asesor de tesis, se privilegiara sobre todo el carácter metodológico de su guía; por encima de su conocimiento del tema. Hubo una reflexión muy amplia al respecto, pero la conclusión fue la metodología sobre todo, define la calidad de la investigación, más que el sentido positivo o negativo que se concluya respecto a la hipótesis planteada inicialmente.
   3. Información. Ésta, se nos dijo, no existe por sí, sino que debe buscarse, y por tanto, hacer un ejercicio de selección de la más útil para el tema que se investiga.
En este punto, la reflexión giró en torno de los límites psicológicos que pueden surgir al momento de investigar. “El mayor obstáculo que se pone uno mismo, es alegar que no hay información sobre el tema que se investiga”. “Es el pretexto ideal para no hacer nada”... “Siempre hay información, pero debe saberse buscar”. “A veces no se encuentra en un libro, sino en una parte pequeña de él”...
   4. Dificultad. El suponer que la tesis es un tema muy complejo, es otro de los obstáculos clásicos que se presentan a la hora de investigar. Este obstáculo supone supone la mitificación que se ha hecho de la tesis; y en general del gran mito de la investigación.
   La investigación debe ser realizada de una manera sencilla y fluida. Sin temor. Y como contrapeso a esa sencillez, se debe estar consciente que la tesis es solo un trámite, sí; pero es un trámite que debe hacerse bien y a con mucha conciencia.
Se nos recomendó, por parte del maestro, que si la tesis resulta de 4 capítulos, se procure equilibrar su contenido, es decir, en aproximadamente 40 cuartillas por cada uno de ellos.
   5. Planeación. “Una inadecuada planeación, es la mejor garantía de fracaso en una investigación.” Problemas clásicos: a) “No estamos habituados a planear nada”. b) Debe haber un Plan de Trabajo, con estrategias, de cómo, cuando y donde...”; c) un cronograma que nos señale tiempos, metas, plazos, etc., y al cual se debe uno ceñir lo más posible. Éstas metas, deben ser de algún modo, “evaluables o medibles”, respecto a los tiempos que uno se propuso en la investigación. Si por alguna razón, este Plan no se cumplió, se puede reprogramar. Pero si ocurriera que una segunda ocasión tampoco se cumple, se debe encender la alerta de que algo malo está pasando en la investigación; y si ocurriera una tercera ocasión de incumplimiento, por mayor razón, se debe poner mucha atención al problema, ya que se podría estar frente a un obstáculo de otra naturaleza.