domingo, 13 de noviembre de 2011

DÉCIMATERCERA SEMANA [Teoría de la Argumentación Jurídica]


Jaime Cárdenas

    Siguen las exposiciones en clase. No hemos pasado. Estamos ansiosos por exponer. Somos un equipo de tres: una compañera que además de abogada es psicóloga, otro compañero que es un litigante nato... y yo [que no sé qué hago aquí, XD]... Hay algo de temor por que no nos quede tiempo de pasar al frente. El semestre está a punto de terminar. Escogimos exponer a Jaime Cárdenas, y lo siguiente es un adelanto de las notas que tenemos sobre él.
    Tiene una gran bibliografía [que no puede obviarse al abordar su pensamiento], y actualmente es diputado por un partido de oposición en la Cámara de Diputados. No puedo omitir que es mi asesor de tesis... Su influencia va creciendo en el medio académico y público, ya que en su actividad como legislador en los últimos años, ha producido algunas iniciativas extraordinariamente consistentes que reflejan su pensamiento teórico y político. Una de las más importantes, el año pasado, es la de una reforma constitucional al artículo 135...
    Sin duda Jaime Cárdenas se ha posicionado en los últimos años como un gran personaje de la vida académica. Es raro ver en la historia esta combinación: la del Político y el Científico. Max Weber nos alertó al respecto: no son lo mismo, pero Jaime Cárdenas parece conducirse bajo otra lógica. De su obra y currículum como servidor público [IFE, Consejo de la Judicatura, Profesor, Investigador y Diputado], me queda la duda de si privan más sus inquietud intelectuales por la necesidad de un conocimiento directo de su materia de especulación intelectual, o el compromiso social que impone la dramática realidad que vive el país. Su obra académica tiene siempre de fondo situaciones históricas concretas y contemporáneas. Son pocos los intelectuales que tienen ese grado de compromiso. Esta Universidad es irremplazable.
   Ante toda esta corriente llamada neoconstitucionalismo, o principialismo, Jaime Cárdenas se enfoca en hacer preguntas; las preguntas correctas: ¿Cómo es que un Poder, el Judicial, puede anular las decisiones de otro Poder, el Legislativo; si el primero no representa a nadie...? Y sobre esa pregunta desarrolla toda una reflexión que jamás pierde de vista su objeto de estudio. ¿Cómo es que se legitima el Poder Judicial? Por la dirección que le imprime a sus decisiones, nos dice. Por supuesto, la reflexión no solo vale para México, pero ya que aquí estamos... es inevitable ser consecuente con cada uno de los pasos que siguen al cuestionamiento.
    La parte de exposición que me toca, gira toda en torno a esa pregunta...

DÉCIMATERCERA SEMANA [Investigación y Expresión Jurídica]

   Notas sobre una exposición   _
     Empezaron las exposiciones en clase. Los temas son libres [sobre cuestiones jurídicas y/o metodológicas], y la regla es que deben ser breves; de entre diez y quince minutos.
    La primer observación [por parte del maestro] fue que para exponer sobre algo, se debe saber del tema, y tomar muy en cuenta que generalmente el expositor parte de un prejuicio: el de suponer que todo su auditorio sabe de lo que está hablando. Este prejuicio, muy recurrente, termina por influir en el proceso de comunicación entre uno y otros. Para exponer correctamente, en primer término se debe hacer un planteamiento del tema con un lenguaje que sea entendido por los más posibles; y en seguida, dar por sentado que el auditorio le sigue a uno el paso en la exposición a partir del hecho de que el expositor es el especialista.
    Para el dominio del tema es igualmente recomendable el orden y la sistematización; se nos hizo una breve reflexión sobre la utilidad de los mapas mentales, y cómo éstos pueden auxiliar para la exposición misma. De la misma manera, también se reflexionó sobre la importancia de saber discriminar información, es decir, sobe cómo descartar alguna y resaltar otra: saber qué abordar, a fin de concentrar la atención en lo importante.
    Si se reflexiona un poco respecto a lo anterior, se puede uno encontrar que quizá esa sea la parte más difícil de una exposición, y más aún de una investigación académica... Saber seleccionar la información es posiblemente la tarea más ardua para quien se interesa en el conocimiento. Esta selección o discriminación material, suele constituirse al paso del tiempo también en una llave para nuevo conocimiento, más especializado; de ahí que no se debe tomar a la ligera este aspecto. El proceso intelectual de selección de la información lleva consigo más que un mero otorgamiento; es también una toma de postura, lo mismo para quien expone un tema ante un auditorio, que para quien investiga. Por lo regular, la sobreposición de una información a otra, nos establece una guía de antemano; y esta guía, será a la postre, la base sobre la que se construirá el conocimiento de interés. Es finalmente lo que particulariza ese conocimiento. Y es al mismo tiempo que inevitable, lo más difícil de hacer.
    En cuanto al objetivo primario del expositor [darse a entender ante su auditorio], no solo se debe tener presente el dominio del tema, sino hacerse de todos aquellos recursos didácticos para poderse darse a entender: estos recursos no solo son materiales, sino puede tratarse también de técnicas que permitan desde mantener la atención de los demás, hasta recursos gráficos que faciliten la comprensión de los temas que se abordan. De esta atención sostenida, es de donde puede obtenerse el resultado buscado.
    A las capacidades de expresión del expositor, también se une su capacidad de control del auditorio: de darse una desviación del tema en una discusión [reflexión del maestro], debe mantenerse el hilo conductor entre ésta y el tema tratado.
    Precisamente sobre este último punto, puede añadirse que el hecho de la pérdida de control en una discusión entre el expositor y su auditorio, o entre los miembros de éste último, implica sobre todo el desvanecimiento de la comunicación que en un primer momento se proponía el expositor. Una vez perdido el control del auditorio, deja de existir la recepción del mensaje. El caos se impone, y el expositor deja de ser el centro, para dejar su lugar a las posiciones aleatorias y generalmente no especializadas que abundan en todo público. Por lo anterior, es que ante un auditorio, se impone o debe imponerse por sobre todo el propósito del expositor.